Illa Glòries: Presente y futuro de la vivienda colectiva social
Fecha de publicación: 23.09.2025
Marta Rodríguez Bosch
Con este proyecto habitacional, Llonch-Cierto Estudio enlaza la cuadrícula del Eixample de Cerdà con el Poblenou del siglo XXI, abundando en el concepto de comunidad.

Cierto Estudio-Llonch firman el proyecto de vivienda pública “La comunidad habitacional” en Barcelona.
La nueva Illa Glòries, en Barcelona, la configura un conjunto de 238 viviendas públicas sociales, organizadas en cuatro bloques. Es un proyecto relevante desde el punto de vista arquitectónico y también urbanístico en su encaje entre dos barrios, Eixample y Poblenou. Pero, además, resulta muy significativo en el contexto de la fuerte crisis de vivienda social que vive Barcelona. Enmarcada, así mismo, en una problemática más profunda de acceso a la vivienda asequible para amplias capas de la población. Si en Barcelona el parque público no llega al 2% del total de vivienda en la ciudad (frente al 9,3% de media en Europa), al tremendo déficit cuantitativo se contrapone, al menos, la excelencia cualitativa. Con proyectos habitacionales colectivos que indagan en nuevas propuestas tipológicas y hacen gala de un afinadísimo diseño, hoy difícil de encontrar en la promoción privada.


Patio interior ajardinado de acceso. El arrimadero con baldosa protege de la humedad y da continuidad cromática. (derecha) // Cubierta comunitaria ajardinada con grandes jardineras. (izquierda)
Cierto Estudio -fundado en 2014 por seis arquitectas: Marta Benedicto, Ivet Gasol, Carlota de Gispert, Anna Llonch, Lucia Millet y Clara Vidal- además de haber redactado el Plan de Mejora Urbana de la nueva Illa Glòries, ha proyectado uno de los cuatro bloques, en colaboración con Franc Llonch. Su proyecto para el edificio A, con 51 viviendas, lo han denominado “La comunidad habitacional” en clara declaración de principios. Con el sistema de acceso ya se fomenta la comunidad. Desde la calle se vislumbra el gran patio ajardinado común de acceso, que comparte con el edificio B contiguo. Ideado como interior de manzana verde y refugio climático, acoge una “montaña” con árboles y vegetación, y zona de bancos que invita a estar y propicia encuentros entre el vecindario. La cubierta, igualmente comunitaria, destaca por ser un segundo espacio verde. Organizado por tres grandes jardineras cuya volumetría deriva en bancos y zonas recogidas para estar, es un proyecto de paisajismo realizado por los arquitectos paisajistas Beatriz Borque + Miquel Mariné.

Pasarela de acceso a las viviendas.
El conjunto del edificio persigue una transición gradual y respetuosa entre los espacios públicos y la intimidad doméstica. Opta por un sistema de pasarelas amplias que dan acceso a las viviendas y las mantienen conectadas. No obstante, en su recorrido lineal la pasarela se dilata en el punto de acceso a cada vivienda, creando un espacio recogido y a la vez de uso difuso para que cada habitante escoja opciones. Según Cierto Estudio: “Las pasarelas, a caballo entre la comunidad y el hogar y orientadas al sur, adquieren una condición de balcón colectivo que lo convierte en un lugar velado por todos. Y a la vez garantiza la intimidad de las viviendas mediante esos vacíos que alejan la fachada interior”.

La galería acristalada se sitúa como rótula de dos estancias ampliando el asoleamiento y la ventilación cruzada.
Ante la evolución social y diversidad de las estructuras familiares, Cierto Estudio aboga por romper con los estereotipos de vivienda tradicional e incorporar la perspectiva de género. Su vivienda desjerarquizada plantea un “tablero neutral” de habitaciones donde son posibles múltiples configuraciones. “Este esquema elimina estereotipos y jerarquías, ofreciendo una vivienda versátil que se adapta de forma reversible y ligera a las necesidades del inquilino. La ambigüedad y la equivalencia de las habitaciones permite que distintas funciones tengan cabida en un mismo espacio”, señalan. Su tipología se basa en un cuadrado dividido en cuatro partes iguales y un cubículo central (que aloja baño y servicios) rotado 45º. La cocina orientada a sur y abierta, dada su ubicación procura ejes visuales que la conectan a otras estancias. Destaca el diseño de la galería acristalada, formado rótula entre habitaciones, que recoge el calor en invierno y en verano facilita la ventilación cruzada. Enlaza con tipologías históricas del Eixample, aporta un espacio extra, claridad y transparencia a los interiores.

La cromática del edificio ha sido un capítulo muy estudiado.
El equipo de arquitectas ha buscado el confort en los todos los capítulos proyectuales. También en la cromática, combinando revestimientos exteriores en verde gris con carpinterías granates, y pavimentos comunes de gres en tono terracota. Y en los detalles, con un espíritu de domesticidad que impregna las zonas comunes y llega hasta el timbre elegido (de cerámica blanca) junto a la puerta de cada hogar.
La estrategia energética y medioambiental del proyecto comprende la totalidad de viviendas pasantes con asoleo en invierno, ventilación cruzada y climatización por aerotermia conectada a placas solares. Toda la estructura del edificio, sobre una planta baja de hormigón, es de madera CLT, para reducir su huella ecológica, minimizar peso y dimensión de la cimentación.

Illa Glòries incluye cuatro bloques de viviendas, vinculados por la planta baja, dos patios interiores y un paso público central.
Cierto Estudio en la redacción del Plan de Mejora Urbana de todo el conjunto de cuatro bloques, abordó la volumetría, los dos patios interiores y un amplio paso público entre los edificios A-B y C-D. Un ejercicio de adaptación al perímetro de la parcela ubicada en un punto que vincula la cuadrícula del Eixample trazada por Cerdá en el siglo XIX, con los nuevos equipamientos del barrio del Poblenou del XXI. Su posición en un vértice del nuevo parque de las Glòries con 13,2 hectáreas de espacio público y zonas verdes para la ciudad, donde durante décadas hubo un “no lugar”, resulta también significativo.